tiempo para pensar

“¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?”
“Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar”, dijo el Gato.
“No me importa mucho el sitio”, respondió Alicia.
“Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes”, le contestó el Gato.

Una gran verdad, que Lewis Carroll puso en boca del Gato de Cheshire: si no se sabe a dónde se va, cualquier camino parece válido, incluso deshacer lo andado y tomar otro distinto resultaría factible, pero improvisar o equivocarse puede ser peligroso, especialmente en situaciones como la actual en que los recursos son limitados.

Y existe uno particularmente limitado, el tiempo, el de todos como individuos y el de los responsables de las empresas en concreto.

Una falta de tiempo que puede llevar a actuar de manera reactiva, a “apagar fuegos” uno tras otro sin pararse a tomar aire para analizar qué está sucediendo y pensar en qué camino tomar, y no precisamente por falta de datos, porque, como dice Paco Underhill, “somos mejores recabando datos que haciendo algo con ellos”, sino por falta de tiempo.

Este “inicio de curso” puede ser un buen momento para tomarse un respiro y pensar. Podemos hacerlo solos, pero contar con un profesional que oriente en el proceso y en saber qué hacer con los datos podría resultar una buena idea, aunque sólo sea porque incluir a un experto nos “obligará” a dedicar ese tiempo necesario para pensar.

Y tú, ¿qué opinas’, ¿dispones de suficiente tiempo para pensar?…

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